(Imagen cortesía de GotCredit)
Estos últimos días han tenido
lugar dos hechos muy relevantes que, por una casualidad perversa han coincidido
en el tiempo. Me refiero al incio de la campaña de la Renta 2015 y a la
difusión de los llamados Papeles de Panamá.
El primer punto es el pistoletazo
para que los ciudadanos españoles nos pongamos al día con nuestras obligaciones
con la hacienda pública. Esto significa que haremos un recuento de lo percibido
durante 2015 y lo pagado a través de los impuestos; si hemos pagado de menos
nos tocará pagar y si hemos pagado de más se nos retornará. La mayoría de los
datos relativos a nuestros ingresos son ya conocidos por la administración, así
que el proceso no permite mucha imaginación, al menos sin riesgo.
El segundo punto ha sacado a la
luz una práctica llevada a cabo por ciudadanos mediante la cual conseguían
pagar menos impuestos a base de declarar ingresos en paraísos fiscales,
donde la carga impositiva es sensiblemente menor que en España. Cabe decir que
esta práctica de por sí es perfectamente legal, siempre que el patrimonio y los
ingresos sean conocidos por la Agencia Tributaria.
Este acontecimiento me hecho
pensar mucho, y de nuevo, en los mecanismos de los que disfrutan las grandes
fortunas y que no están al alcance de los ciudadanos de a pie. Lo que me
indigna es que estos mecanismos están permitidos por la ley y sobre es que es
quiero hablar es las prácticas usadas por empresas tecnológicas con grandes
beneficios que, a pesar de ello, pagan muy pocos impuestos en España.
¿Sabías qué…?
Cuando nos vienen a la cabeza
nombres como Amazon, Microsoft, Apple, Google, Yahoo, eBay o Facebook pensamos
inmediatamente en empresas de gran valor y con enormes beneficios. Muchos nos
alegramos cuando una de estas empresas instala una sede en España pensando en
lo que ingresarán las arcas públicas.
En realidad la aportación de
estas empresas es mucho menor de lo que cabría esperar. Según este artículo de El País
(cierto, no es muy reciente, pero nos da una idea clara):
- Google Spain declaró en 2012 1,4 millones de euros en pérdidas.
- Apple Retail España perdió 22 millones en el mismo año a pesar de haber vendido 142 millones.
- Amazon perdió 47 millones.
- Facebook España tuvo unos beneficios de 2,1 millones.
(Fuente: El País)
Evidentemente teniendo pérdidas
no pagas impuestos.
¿Cómo lo hacen?
Viendo este panorama cualquiera
se pregunta como pueden ser ciertos estos números, y lo triste es que lo son.
Entonces, ¿cómo lo hacen?
Antes de contestar esta pregunta,
me gustaría dejar claro que intentaré hacerlo de una manera sencilla y
seguramente poco rigurosa. Así que me gustaría pediros que os quedarais con la
idea y no con el detalle; a más de un financiero le vendrán ganas de darme una
paliza, así que si alguien quiere corregir o ampliar lo que comento, le estaré
eternamente agradecido. Vamos allá.
En España el impuesto de
sociedades es del 35%; esto significa que cuando una empresa tiene beneficios
tiene que pagar al estado un 35% de estos. En 2012, en la UE los impuestos de
sociedades iban desde el 10% que tenía Bulgaria al 35% que tenía España
(Fuente: ámbito.com).
Así que lo que hacen algunas empresas es lo siguiente:
- Crean una filial en un país donde el impuesto de sociedades es bajo, por ejemplo Irlanda (12% en 2012).
- La filial española compra los productos a esta filial irlandesa por un precio muy cercano al precio de venta al público, de manera que le quedará poco margen de beneficio.
- Apple Irlanda tiene en su almacén 1000 Iphones que ha adquirido a 200 EUR cada uno.
- Apple España se los compra a Apple Irlanda por 689 EUR cada uno. Apple Irlanda ha obtenido un beneficio de 489 x 1000 EUR = 489000 EUR. Por este beneficio pagará unos impuestos de 12% de 489000 = 58680 EUR.
- Apple España consigue vender los 1000 Iphones per 699 EUR, de modo que obtiene un beneficio de 10 x 1000 = 1000 EUR. Por este beneficio pagará unos impuestos de 35% de 1000 = 350 EUR.
Así con este mecanismo se han
desplazado los beneficios obtenidos mediante los consumidores españoles a la
filial extranjera. El principal perjudicado es la Agencia Tributaria española.
Acepto que se me escapa si el
balance final es bueno para España. Desconozco si es más un 35% de poco que un un
35% de nada en el caso que hipoteticas medidas legales significaran la huída de
ciertas empresas. Mi intuición me dice que las grandes multinacionales no
dejarán de operar en nuestro país ya que es un pastel demasiado sabroso con sus
40 millones de consumidores.
Mis conclusiones…sí, las mías y
sólo mías, sin pretender ser la verdad
Llegados a este punto me asaltan
un montón de dudas que me llevan a una profunda indignación. Y es que al final
tenemos empresas en España que pagan un 35% de sus impuestos y empresas que
pagan mucho menos sirviéndose de estas técnicas. Este interesante artículo de Adslzone explica como Pepephone, una pequeña operadora de telefonía decalara más
beneficios que las empresas citadas al principio de este texto.
Y lo siento, pero no me sirve el
cuento de la legalidad o de que aquí todo el mundo tiene derecho a usar
mecanismos para pagar menos. Estamos ante una conducta inmoral, y lo más grave
es que al final los perjudicados somos todos.
Yo puedo contribuir a un plan de
pensiones o colegiarme para aumentar mis desgravaciones; al final estas
acciones crean negocio en un banco o un en un colegio profesional. Todos
salimos ganando. Lo que no puedo hacer es fijar mi residencia fiscal en Andorra
para pagar menos impuestos sólo como treta; tiene sentido si soy un esquiador
profesional o un ciclista, por ejemplo. Si tengo otra profesión lo hago para no
pagar impuestos…y esto es legal, pero dudosamente moral. ¿Con qué cara me
presento a mis conciudadanos? ¿Cómo puedo representar a mi país en una
competición internacional? ¿Tengo derecho a recibir ayudas, a que mi país de la
cara por mi? Allá cada uno con su conciencia.
¿Qué podemos hacer como
consumidores y ciudadanos?
Si todo lo que se ha expuesto
aquí os parece correcto y no os supone ningún problema, os doy las gracias por
la paciencia y ya os aviso que no hace falta que continuéis leyendo. Si tenéis
una visión liberal de la economía, donde el mercado y se autoajusta y se
equilibra solo, y donde se premian las buenas conductas e ideas y se castigan
las malas, nada que decir.
Si por el contrario os disgusta
este proceder, ¿qué podemos hacer?
Los gobiernos pueden tomar
medidas si quieren. Una solución sería que los países tuvieran régimenes
fiscales parecidos, pero esta solución no sería realista: por un lado es bueno
que existan diferencias y competencia entre países y por el otro, creo que es
correcto que cada país sea soberano y capaz de tomar sus propias decisiones
aceptando sus concecuencias.
Pero hay otras medidas, como lo
que ha hecho Reino Unido. Ha creado un nuevo impuesto por el cual las multinacionales
deberán pagar un 25% de los beneficios generados en su territorio (Fuente: Xakata).
Está en nuestras manos como
ciudadanos votar los partidos que promuevas estas medidas y no votar los que se
opongan.
Como consumidores la respuesta
está clara. Hay que consumir con responsabilidad social: tenemos que premiar
con nuestro dinero a las empresas que trabajan bien, a las que tratan bien sus
trabajadores, su entorno y que són éticas socialmente. Como reflexión offtopic,
el low cost está muy bien como consumidor, pero para que exista tiene que haber
a la fuerza trabajadores low cost también, y eso ya no es tan bonito. No estoy
llamando al boicot ni hay que ser un fundamentalista, a igualdad de producto no
voy a gastarme un 50%, pero tenemos que tender e intentar tener una conducta
responsable. Un montón de pequeñas acciones de todos los consumidores puede
cambiar las cosas.
Y ya para terminar, quería
compartir un estudio para cerrar la reflexión inicial, donde hablaba de la
coincidencia entre el inicio de la campaña de la Renta 2015 con la salida a la
luz de los Papeles de Panamá.
Explica un estudio de la Universidad de Nottingham (Fuente: La Vanguardia) que los países con corrupción
política cuentan con ciudadanos menos honestos. No entraré en los detalles del
estudio porque ahí tenéis el enlace, pero quedémonos con la conclusión que el
comportamiento de nuestros políticos es ejemplarizante: si se comportan bien,
nos comportamos bien, y si obran mal nos sentimos legitimados para comportarnos
mal. Como resumen: ¿cómo voy a no pedir una factura sin IVA si día sí día
también la prensa publica casos de corrupción de montones de dinero?
Entonces, ¿cómo podemos tener una
sociedad justa si vemos que el poderoso no paga impuestos?
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